Uno de los hidrocoloides emergentes es el Sanxan (no debe confundirse con la goma xantana). Se trata de un biopolímero obtenido por fermentación a partir de una cepa del género Sphingomonas, la misma familia bacteriana responsable de la goma gelana. Aunque este ingrediente ha estado disponible por casi una década, es la primera vez que comienza a posicionarse en mercados internacionales, particularmente en Estados Unidos.
Su fabricante busca actualmente el estatus GRAS (Generally Recognized As Safe) en ese país, pero enfrenta diversos desafíos regulatorios. Recientemente, el gobierno estadounidense ha incrementado el escrutinio sobre el proceso de autocertificación GRAS, y funcionarios del HHS (Department of Health and Human Services) han señalado su intención de implementar reformas significativas en materia de seguridad alimentaria. Esto podría ralentizar o incluso complicar la entrada de Sanxan en el mercado estadounidense.
Desde el punto de vista funcional, Sanxan se sitúa entre la goma xantana y la goma gelana: ofrece propiedades de suspensión y viscosidad superiores, lo que lo convierte en una opción interesante para aplicaciones que requieren estabilización de partículas y espesamiento. Una de las virtudes clave de la goma xantana es su capacidad para suspender sólidos sin incrementar significativamente la viscosidad, haciéndola ideal para sistemas líquidos como bebidas. En algunos desarrollos, los formuladores utilizan pequeñas cantidades de goma de algarrobo para mejorar la sensación en boca. Si Sanxan logra replicar esta funcionalidad como ingrediente único, podría representar ventajas relevantes en etiquetado, reducción de costos y eficiencia logística.
Sustituir completamente a la goma gelana, sin embargo, presenta un desafío considerable. Aplicaciones como jugos con pulpa o bebidas con partículas insolubles —como el cacao— requieren suspensión sin generar una textura excesivamente densa, algo que la gelana logra de forma particularmente eficaz.